editorial
Promover la competitividad



POR LIC. DANIEL SOLDA
El autor es directivo de la Asociación de Importadores y Exportadores de la República Argentina, (AIERA) y Director del Instituto de Capacitación en Comercio Exterior de la entidad.  Economista y profesor universitario de las materias Economía y Marketing Internacional en la Universidad de Posadas, Misiones. Conocedor del mercado ruso hace veintitrés años, organizó trabajos de consultoría para las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Neuquén, Rio Negro. Fue representante de AIERA en la Comisión Comercial Argentino-Rusa y es miembro del Consejo Empresario Argentino-Ruso.

La fuerte intervención del Banco Central en el mercado monetario de las últimas semanas, ha provocado una apreciación de la cotización de la moneda nacional en alrededor de un 5% de su valor. Más allá de entender las motivaciones del Gobierno al llevar adelante la misma y de presuponer que se trata de una medida coyuntural, la misma ha agravado los efectos del aumento de la inflación: ha generado la caída de la competitividad precio de los productos nacionales.

Para realizar una medición de este fenómeno, AIERA llevó adelante un estudio específico para analizar la influencia de la inflación y el tipo de cambio en la competitividad precio de  los productos nacionales. El análisis se llevó a cabo utilizando los índices de precios oficiales (lo cual subestima en una medida considerable el efecto de la inflación real) y las cotizaciones internacionales del Dólar y el Euro respecto del Peso Argentino. Sin tener en cuenta la inflación en el resto del mundo, los resultados alcanzados son alumbradores:

Si se tomara un producto fabricado íntegramente en el país que compitiera en el mercado local con otros productos importados, y que luego de pasado el pico de mayor aumento del Dólar y de distorsión de precios relativos producto de la inflación, en marzo de 2003, hubiera tenido un precio de 100 u$s en el mercado local, utilizando el índice de precios al consumidor (IPC) para recalcular su precio se podría advertir que tendría un valor de 143,41 u$s a fines de mayo último. Si se hiciera el mismo cálculo para medir el efecto respecto de la zona Euro, se encontraría que un producto que hubiera tenido un valor de 100 € a fin de mayo de 2003, habría alcanzado un valor de 100,29 € en la actualidad. En este último caso, la devaluación del Euro respecto del Dólar habría corregido el efecto del aumento de precios.

Si el mismo análisis de realizara para evaluar la competitividad de los productos argentinos en el exterior, utilizando para ello el Índice de Precios Mayoristas (en la modalidad del Índice de Precios al Productor) para recalcular su precio, se encontraría que un producto argentino que hubiera tenido un precio de 100 u$s en marzo de 2003 en el mercado internacional, se habría ido apreciando en forma sostenida hasta alcanzar un valor de 153,87 u$s a fines de mayo último. En el caso de hacer el mismo cálculo con referencia a la moneda europea, si un producto hubiera tenido un precio de 100€ en marzo de 2003, actualmente tendría un valor de 107,61€.

 



Fuente: elaboración de AIERA con datos de INDEC, BCRA y BCE. Valores al final de cada mes. Cotizaciones en $ Arg.

 

Del análisis precedente surgen algunas consideraciones que vale la pena señalar:

  1. Hay un aumento sostenido de los precios internos que fue reduciendo la ventaja cambiaria inicial de la devaluación del fin de la convertibilidad. Si se midiera esta incidencia con datos de inflación real el efecto sería mucho mayor.
  2. Para el período analizado y haciendo una comparación con productos provenientes de países que tienen monedas ligadas al Dólar, un producto nacional que se vende en el mundo y un producto local que compiten contra productos importados, tienen precios relativos de entre el 43 y el 53% más altos que el que tenían al inicio del período analizado, en marzo de 2003.
  3. En el caso de productos ligados al Euro, la fuerte depreciación que fue afectando al Dólar respecto del Euro favoreció la competitividad precio de los productos argentinos. En este caso, un producto que compite en el mercado local contra un producto de la zona Euro y un producto argentino que quiere ingresar a Europa, tienen prácticamente el mismo valor que el que tenían en marzo de 2003. Si se utilizara la variación de los precios reales, se notaría el retroceso experimentado.

En base a estos elementos señalados se pueden hacer las siguientes recomendaciones:

  1. Asumiendo que la intervención del Gobierno de forzar a la baja la cotización de la moneda es coyuntural, es necesario volver a la política de “Dólar Alto”, que fue uno de los artífices de la recuperación de la economía y de la fuerte creación de puestos de trabajo. La misma debe combinarse con otras políticas para que un aumento del tipo de cambio nominal no provoque un aumento mayor de la inflación.
  2. Se debe generar un plan antiinflacionario de corto, mediano y largo plazo para poder hacer frente al fuerte aumento de precios que actúa en forma opuesta al sostenimiento de un tipo de cambio nominal competitivo.
  3. Se debe formular una política de estado respecto de la competitividad de los productos nacionales. Ésta debe abarcar programas específicos para los diferentes sectores de la economía, así como abarcar temas centrales generales como el tema del tipo de cambio y la inflación.
  4. Se debe entender la competitividad en sentido amplio, prestando también atención a los aumentos de productividad de cada sector, a desarrollar productos innovadores, a acceder a nuevos mercados y a agregar más valor agregado en las exportaciones entre otras cosas.
  5. El tema del tipo de cambio es importantísimo. Hay que recordar lo sucedido en la década del ´90, en la que Argentina tuvo sobrevaluada su moneda y generó la quiebra de miles de empresas y la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo.
  6. Mejorar el nivel de vida de la población, implica mejorar los salarios reales, elevar el nivel de empleo y la calidad de los mismos y disponer de servicios de calidad para la población en todo el país (transporte, salud, educación, cultura, medioambiente, infraestructura). Esto requiere de una estructura económica competitiva, es decir, de empresas y sectores dinámicos que elaboren productos diferenciados con alto valor agregado, y que puedan venderse en el mercado mundial a un precio competitivo.

 

Lic. Daniel Solda
Directivo de A.I.E.R.A


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