editorial
El impacto de la crisis financiera en la Argentina



POR LIC. DANIEL SOLDA
El autor es directivo de la Asociación de Importadores y Exportadores de la República Argentina, (AIERA) y Director del Instituto de Capacitación en Comercio Exterior de la entidad.  Economista y profesor universitario de las materias Economía y Marketing Internacional en la Universidad de Posadas, Misiones. Conocedor del mercado ruso hace veintitrés años, organizó trabajos de consultoría para las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Neuquén, Rio Negro. Fue representante de AIERA en la Comisión Comercial Argentino-Rusa y es miembro del Consejo Empresario Argentino-Ruso.

En el mes de diciembre pasado, durante la  visita que realizó a nuestro país el destacado politólogo y economista, Dr. Vladimir. Davidov., director del Instituto de Latinoamérica, que depende de la Academia de Ciencias de la Federación Rusa, tuve la   oportunidad de escucharlo en  la exposición que brindó en el C.A.R.I., Consejo Argentino de Relaciones Internacionales, y me impactó un concepto que expuso acerca de la situación político- económica del mundo actual.
Señaló que hace rato que el mundo dejó atrás la “Guerra fría” pero que actualmente estamos viviendo una “Paz Caliente”.
Tuve la sensación que esas dos palabras, “paz caliente”, eran la mejor síntesis de la situación internacional donde, la Argentina está inmersa , no como espectadora pasiva sino como actora.

La actual situación, encuentra a  nuestro país dentro de un ciclo prolongado de crecimiento, con un mundo demandante,  principalmente de  productos alimenticios, cuyos precios en valores reales han tenido y tienen un alto crecimiento. Esto lo vemos reflejado en nuestra balanza comercial, donde las exportaciones el año pasado superaron los 55 mil millones dólares.
Sumando el actual nivel de reservas internacionales, el superávit fiscal y el saldo positivo de la balanza comercial, tenemos  argumentos suficientes para señalar que estamos en una posición inédita después de la Segunda Guerra mundial.
Pero no podemos considerar que Argentina está ajena a la enorme crisis que comenzó en 2007 en los mercados financieros especulativos, que han tenido su origen en los Estados Unidos  y que rápidamente repercute en el resto del  mundo.

La economía mundial cambió y la Argentina también.
En nuestras ventas al exterior se incrementaron las exportaciones industriales a los países de América Latina y granos,  que fundamentalmente, se envían al sudeste Asiático. No obstante, en menor medida que en el pasado, las exportaciones  a los Estados Unidos siguen siendo significativas. Por otra parte, hay que recordar que los Estados Unidos producen  prácticamente  el 25% del PBI mundial.
Pero habrá que estar atentos y ver cómo repercute la crisis en los países que nos compran y su relación real con los Estados Unidos.
Entre los principales compradores de la Argentina se encuentran: Brasil, China, EE.UU., Chile, España, Holanda, Alemania, Italia, México y Uruguay.

Yendo a ciertas precisiones, es seguro dada la crisis, que el sector financiero internacional estará más ocupado en “tapar sus agujeros” que en financiar nuevos emprendimientos. Pero para las Pymes argentinas esta situación no representa ninguna novedad porque hace muchos años que prácticamente el sector financiero no asiste con eficiencia al sector productivo y de servicios y, sin duda, que esto repercute negativamente en el crecimiento global de la economía.

Partiendo de la base que a todos los argentinos nos interesa que el país mantenga un buen ritmo de crecimiento y fortalecimiento de las instituciones democráticas, es necesario tomar algunas decisiones de política económica. Teniendo en cuenta el actual
nivel de reservas, y los superávits  fiscal y de balanza comercial, el Banco Central, por intermedio de  la banca oficial y privada  podrían destinar fondos para financiar ampliaciones productivas, capital de trabajo y financiación de las exportaciones.

Estas medidas son largamente reclamadas por el sector de las PyMES.
Argentina, para seguir creciendo, necesita que su sector productivo invierta porque su economía  está alcanzando ya  los más altos niveles de su capacidad instalada, y esto más el incremento de los precios internacionales de los productos exportados son dos componentes importantes para el crecimiento de la inflación. Por supuesto que también necesitamos fijar una política fiscal más equitativa y asegurar una buena distribución de los ingresos que garantice el crecimiento de la sociedad.

Por último, no quiero olvidarme de una de las carencias más profundas que la Argentina viene soportando, que es la de poner  en marcha un programa de largo plazo vinculado a la educación que garantice una igualdad de oportunidades para toda la población, y que esta no sea un privilegio para una parte minoritaria de la población.

La educación garantiza buenos políticos, buenos dirigentes y sobre todo buenos ciudadanos que, en definitiva, constituyen  la garantía del control en la democracia.


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