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IICE - Novedades Económicas 31-07-01
Finalmente, el pasado Domingo el Senado convirtió en ley el Proyecto de "Déficit cero" sin modificaciones. Por esta vía se ha establecido, a través del Parlamento, una manera en particular de alcanzar un equilibrio (la ausencia de déficit) sin poner en duda esa necesidad ni el hecho de que esté garantizado el pago de intereses de la deuda pública. De este modo "los mercados" habían ganado ya la semana pasada un primer round de esta pulseada económica - política - ideológica. Cómo se recordará, para lograr este objetivo el Poder Ejecutivo planteaba inicialmente sólo un recorte de gastos, que a través de sucesivas negociaciones se transformó en una combinación de recortes y aumentos impositivos.
Los principales cambios por el lado de los ingresos son:
- Anulación de la rebaja del Impuesto a las transferencias de combustibles aplicada a las naftas.
- Anulación de la ampliación de las deducciones para el cálculo del Impuesto a las Ganancias (que era retroactivo al mes de enero), que ahora regirá recién a partir de 2002.
- Elevación de los aportes patronales para las empresas de servicios, llevándolos a 20 por ciento, con la excepción de las consideradas PyMes (hasta cuarenta empleados).
- Elevación al máximo permitido por ley del Impuesto a los débitos y créditos en cuenta corriente, que pasa del 0,4 por ciento al 0,6 por ciento. En principio se eliminaban todas las exenciones y se aplicaba también a las Cajas de Ahorro, pero a última hora trascendió que estos depósitos no serían alcanzados. En cuanto a la composición del 0,6 por ciento, se determinó que el 0,25 por ciento sería impuesto propiamente dicho, mientras que el 0,35 restante puede considerarse anticipo a cuenta de IVA o Ganancias (o Contribuciones Patronales si no se tributa ninguno de esos gravámenes). Los monotributistas de las categorías inferiores -aquellos que no tienen empleados- pueden pedir ser eximidos de ese 0,35 por ciento.
- Se modifica el criterio de recaudación del IVA que pasa de devengado a cobrado.
Teniendo en cuenta estos cambios y en función de la evolución de la recaudación, el Poder Ejecutivo tendrá el compromiso de destinar cualquier mejora a recomponer los ingresos de los asalariados, jubilados y pensionados que percibían hasta mil pesos por mes antes del ajuste. Por el momento, según se ha calculado, el esquema permite mantener sin reducciones las remuneraciones hasta 500 pesos. Nada impide que en el futuro la recaudación caiga tanto que no pueda sostenerse ni aún ese piso.
Como ya se dijo la semana pasada, el déficit cero no puede significar sino mayor recesión en los próximos meses. La reducción del gasto público no va a ser reemplazada por un mayor consumo privado (aumentaron los impuestos y hay temor) ni por las inversiones (determinadas por la incertidumbre y elevadas tasas de interés) mientras que el tipo de cambio no alienta la exportación. De este modo, ningún componente de la demanda agregada tiene posibilidades de mostrarse dinámico.
El Ministerio de Economía difundió los resultados del Sector Público para el primer semestre de 2001. En Junio, la diferencia entre ingresos y gastos del sector, sin privatizaciones, fue de 297,5 millones de pesos (si no se consideraran los pagos de intereses de la deuda pública el resultado sería positivo en 1073 millones de pesos). Con estas cifras para Junio, el semestre cerró con un cumplimiento en exceso de las metas pautadas con el FMI. En efecto, se había previsto un déficit de 4.939 millones, mientras que se verificó realmente una diferencia entre gastos e ingresos de 4.743,8 millones. La diferencia es de 195,2 millones y podría decirse que este sobreajuste ha sido en vano, ya que a partir de la meta de déficit cero en el segundo semestre, este cumplimiento no puede aplicarse a resultados de dicho periodo.
Comparando los resultados fiscales del primer semestre con los de igual periodo del año pasado, se observa un aumento de gastos y una caída de los ingresos. El aumento de los gastos totales, que fue de 1.284 millones de pesos estuvo explicado casi totalmente por intereses de la deuda pública (aumentaron 1.157,4 millones de pesos). La disminución de ingresos se explica por menor recaudación impositiva y previsional y menores ingresos no tributarios. El pago de intereses de la deuda pública durante el primer semestre alcanzó a 5.923,7 millones de pesos (un incremento de 24,3 por ciento con respecto a igual periodo de 2000). De estas cifras debería quedar claro cuál es el principal problema de nuestra economía. Durante el segundo semestre de año deberán realizarse pagos por unos 5.400 millones de pesos.
Mientras tanto, en el sistema financiero, en lo que va del año los depósitos totales (pesos y dólares) cayeron en el equivalente a 8.214 millones de pesos -esto es casi un 10 por ciento- de los cuales 5.552 millones se fugaron durante el mes de julio. Como era de esperarse, la caída en el semestre fue mucho más pronunciada en los depósitos nominados en pesos (17,2 por ciento) que en los mantenidos en dólares (4,2 por ciento). Esto ha llevado las tasas para empresas de primera línea a 33,8% nominal anual para pesos y 17,8% para dólares.
Por otro lado, se ha perdido en estos seis meses más del 20 por ciento del stock de reservas de que disponía el Banco Central en enero -esto equivale a unos 5.500 millones de dólares- y cabe preguntarse si debería permitirse esta alegre fuga de divisas bajo la excusa de que la más mínima restricción desencadenará el pánico de "los mercados".
Mientras tanto, la economía real continúa mostrando resultados desalentadores. La producción industrial en junio disminuyó 1,3 por ciento con respecto a igual periodo del año anterior. Este es el resultado de nueve ramas que aumentaron su producción mientras que otras veinte lo redujeron. En los extremos se destacan azúcar, agroquímicos y materias plásticas con crecimiento y automotriz, vidrio y tejidos como las de mayor disminución. La construcción creció 0,1 por ciento en el segundo trimestre del año contra igual periodo del año anterior, pero hay que considerar que en ese periodo había experimentado una caída del 20 por ciento. Algo similar se observa con respecto a las ventas en supermercados.
Así, mientras se sigue buscando desesperadamente cerrar el financiamiento a través del bono patriótico a 9% de interés que los bancos retacearon presionando al congreso, la operación de canje para finalizar con las emisiones de letras de tesorería, y una eventual gira mendicante del ministro de economía por el primer mundo, el sector productivo continúa desapareciendo. Tanto que el hecho de que la desocupación alcanzara 16,5%, de tan esperado se convirtió en una anécdota. Todo ello, debe recordarse, en función de garantizar el pago de los compromisos externos. En los próximos días, a los pronunciamientos de los trabajadores y sectores sociales opuestos al ajuste podrían comenzar a sumarse los reclamos de diversos sectores industriales que amenazan con denunciar los acuerdos de competitividad oportunamente firmados con el gobierno y que no están siendo cumplidos. Por lo visto, el gobierno sólo cumple con aquellos acuerdos que se redactan en inglés.