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IICE - Novedades Económicas 27-08-01
Después de diez días de negociaciones, el FMI -a través de un comunicado oficial- estableció que se otorgarán a la Argentina 8.000 millones de dólares con el objeto de garantizar la disponibilidad de reservas internacionales y fortalecer los depósitos en el sistema financiero. De la cantidad mencionada, 5.000 millones serán liberados en los próximos días, mientras que los 3.000 millones restantes estarían comprometidos para el primer trimestre de 2002 con el objeto de apoyar una operación de rescate voluntario de deuda, canjeando determinados segmentos de la misma por nuevos títulos que, por tener esa garantía líquida pagarían una tasa de interés sustancialmente menor. En su comunicado, el FMI enfatizó que el gobierno nacional deberá asegurar la plena aplicación de la Ley de Déficit Cero. Aunque el acuerdo se conocerá recién cuando se concrete la reunión del directorio del Fondo, trascendió que una de las condiciones adicionales estaría relacionada con la reforma de la Ley de Coparticipación Federal de Impuestos (aunque esta meta tendría plazo hasta fin de año por lo que podría ser tratada por un poder legislativo renovado después de las elecciones).
El acuerdo suscitó todo un abanico de reacciones, desde el optimismo del gobierno que tal como luego del blindaje y el megacanje ve el inicio de la senda de la recuperación, hasta el pesimismo absoluto de analistas extranjeros que continúan afirmando que la única solución es la devaluación y renegociación de deuda. The Economist, publicación emblemática del neoliberalismo, se preguntaba en un artículo editorial al respecto, si lo que Argentina ha conseguido a través de este entendimiento no ha sido sólo comprar un poco más de tiempo. Y es que durante las negociaciones, llamó la atención que se mencionara en más de una ocasión la palabra "sustentable". Es decir, es evidente para todo el mundo que este acuerdo en sí no soluciona nada, sino que permite sortear momentáneamente una situación terminal. ¿Para qué? Para aplicar reformas que impliquen un cambio en el funcionamiento de la Economía Argentina. Estos cambios son la reducción del sector público, la reducción de la carga de los intereses a través del esquema de recompra y para la economía real, algún tipo de expectativa de inversión impulsada por un relacionamiento particular con Estados Unidos a través del 4 + 1 (Mercosur - EE. UU.).
Como ya se dijo, la primera condición a cumplir es el déficit cero y lo que el FMI y el gobierno norteamericano esperan observar es si las autoridades argentinas tienen el suficiente "coraje" para aplicar las medidas "necesarias". Este discurso no es nuevo y en la medida en que la demanda agregada se deprime más, también se profundiza el ajuste necesario para seguir manteniendo al modelo en funcionamiento. Está claro que lo más probable a esperar es un ciclo recesivo que se retroalimenta. Sorprende ver en qué medida esta lógica -que desde hace tanto tiempo ha venido siendo denunciada por un importante arco de sectores políticos y sociales (entre ellos, AIERA)- sigue cumpliéndose inexorablemente.
Respecto a lo anterior, los datos que manejan distintos analistas muestran que, dado que la recesión lleva a disminuir la recaudación, los recortes al gasto durante el último trimestre del año deberían hasta triplicarse si se circunscriben a los sectores hoy afectados, o incursionar sobre nuevas áreas para poder mantener la meta de déficit cero. El previsible incremento en la conflictividad social y las elecciones son elementos adicionales que permiten abonar las dudas sobre la factibilidad de la política adoptada.
Evolución del Riesgo País
Los indicadores parecen haber dado un pequeño respiro: la caída de reservas se habría detenido y el riesgo país está en una meseta un poco inferior, pero por el momento todo da la impresión de que el tiempo que se ha comprado, todavía se mide en horas.