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IICE - Novedades Económicas 20-11-01
De acuerdo a lo anunciado la semana pasada, ayer comenzó la Fase I del canje de deuda. Está destinada a los tenedores locales, pero también pueden participar los extranjeros a través de una institución financiera o bursátil local. Hasta el próximo viernes 23 se recibirán las presentaciones de bancos y AFJP y con posterioridad y hasta fin de mes, las de los tenedores individuales.
A cambio de cada título se ofrecerá un préstamo que contará con la garantía de la recaudación impositiva y que estará regido por la ley argentina (esto es importante porque todas las series de bonos emitidas en el exterior están sometidas a jurisdicción de tribunales extranjeros). El interés a pagarse podrá alcanzar el equivalente al 70 por ciento del correspondiente al título que se canjea, con un tope máximo del 7 por ciento si es a tasa fija, o LIBOR más tres puntos si es tasa variable.
La amortización de capital se corre tres años en relación a los vencimientos originales de los títulos elegibles. Los intereses se comienzan a pagar a partir del 1 de abril de 2002. Obviamente ahora todo depende de la apreciación que hagan de esta operación las entidades involucradas, pero como el mismo Cavallo lo señalara, parece más lógico aceptar un menor rendimiento con una mayor certeza de cobro frente a un rendimiento superior pero dudoso.
Por otro lado, hay algunas ventajas que hacen la operación más atractiva para las instituciones financieras: la renta de los préstamos garantizados estará exenta de Impuesto a las Ganancias, lo cual aumenta el rendimiento implícito del canje. Además, si las empresas recurrieran al mecanismo de cancelar sus deudas con el sistema con bonos, los bancos podrán liberar previsiones aumentando su capacidad prestable e incluso podrían recuperar créditos incobrables, mejorando sus resultados.
Probablemente sean estas ventajas ( y otras que seguramente aparecerán a medida que se difundan mayores detalles) las que hayan llevado a publicaciones del exterior a manifestar que a través de este mecanismo de dos "fases" -local e internacional- se estaba beneficiando a los tenedores locales. También se ha señalado que la intención podría ser la de lograr dotar al sistema financiero local de mayor solidez para luego salir a negociar en el exterior imponiendo condiciones más duras. Sin embargo, si nos guiamos por el accionar pasado, tanto del Ministro de Economía como del gobierno en general, parece descabellado creer que se pueda estar pensando en perjudicar a alguien en el exterior en beneficio de la economía doméstica.
Mientras tanto, las proyecciones de recaudación para el mes en curso, nuevamente con una fuerte disminución que hace imposible el cumplimiento de la meta de déficit cero para el ultimo trimestre ahondaron la crisis provocando nuevas bajas en todos los mercados especulativos y estampida del riesgo país que casi toca los tres mil puntos.
Desde la instauración de la Convertibilidad en 1991, la diferencia entre gastos e ingresos del Estado se ha cubierto con endeudamiento. Sucesivas emisiones de títulos fueron reemplazando a los anteriores y especialmente en los periodos de crisis internas o externas, fue necesario recurrir a ofrecer mayores rendimientos con el objeto de captar la atención de los inversores. A mediados de este año, ese financiamiento se interrumpió abruptamente por lo que se decidió adaptar el gasto a los ingresos restringiendo sueldos jubilaciones y pagos a proveedores. Sin embargo la caída en la demanda proveniente de sucesivos ajustes fue empujando a la baja a la recaudación tributaria y así sucesivamente fue necesario postergar los pagos a las provincias y finalmente se hizo imposible cumplir con los pagos de la deuda que representan un 20 por ciento del gasto.
Si el diagnóstico anterior es correcto, es grave que al disertar nuevamente ante empresarios y financistas esta tarde, el Ministro Cavallo haya anunciado una reducción adicional de gastos de 3.200 millones en el presupuesto 2002, mientras mantiene los recortes en sueldos, jubilaciones y transferencias a las provincias, porque de este modo esteriliza el efecto que puedan tener las medidas de incentivo al consumo anunciadas a principios de mes (cuyo resultado de por sí era dudoso). Probablemente este nuevo giro a la ortodoxia responda a la necesidad política de concitar el apoyo de la misión del FMI que arribará la próxima semana a fin de analizar el casi seguro incumplimiento del último trimestre y permitir la liberación de fondos por algo más de 1200 millones de dólares sin los cuales no cerraría el esquema financiero del año.
Si este canje obtiene una buena respuesta, quedará cerrado un frente pero permanecen abiertos otros igualmente importantes: la recomposición del poder político que permita tener un presupuesto 2002 cerrado y el apoyo externo traducido en algo más que palabras de aliento.