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IICE - Novedades Económicas 27-11-01
La semana que pasó estuvo caracterizada por el inicio del canje de deuda en lo que se dio a conocer como “Fase 1”, esto es, la destinada a los tenedores locales. Si bien esta etapa iba a durar sólo una semana, se decidió prorrogarla hasta el próximo viernes 30 para permitir una participación más ordenada de los interesados.
Los bancos privados participaron con alrededor de 12.500 millones en títulos y para esta semana se espera la participación de las AFJP que aportarían otros 18.000 millones. Sumando las participaciones de los bancos oficiales, las compañías de seguros, otros tenedores institucionales y los inversores minoristas se calcula que se podrían alcanzar los 40.000 millones, llevando el ahorro en el pago de intereses a 600 millones para lo que resta del año y 4.000 millones en 2002.
Otro punto clave de la semana es la negociación con la misión del FMI que debe destrabar la cuota pendiente de 1260 millones sin los cuales no cierra el año ya que, a pesar del ahorro por el canje, quedarían por pagar unos 700 millones entre amortizaciones e intereses. A pesar de que no se ha cumplido con la regla de déficit cero –en octubre el rojo fue de 600 millones- el gobierno y los analistas son optimistas respecto de la aprobación porque lo contrario significaría del default abierto y no creen que el Fondo desee cargar con ese costo político.
En cuanto a la relación con las provincias, la mayoría ha suscripto el acuerdo que incluye la entrega de los títulos LECOP por la deuda “vieja”, un recorte de los giros por coparticipación similar al que se aplique a sueldos y jubilaciones, la transferencia puntual del resto (en una proporción 60% pesos, 40% LECOP) y la intercesión de la Nación para renegociar con los bancos el recorte de tasas por las deuda provinciales. Este último punto estaba afrontando todavía alguna dificultad. Hay que diferenciar entonces el hecho de que se haya llegado a un acuerdo con la posibilidad de cumplirlo en el futuro.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que por la forma en que está diseñado el mecanismo, los LECOP entregados por la Nación volverán rápidamente a sus manos a través del pago de impuestos –más cuando grandes empresas recibirán los títulos para darles pesos a las provincias- lo que podría provocar que, dado que el reenvío a las provincias está limitado al 40 por ciento de la acreencia, haya que buscar formas alternativas de colocarlos como pagar sueldos y proveedores de la Nación con dichos títulos.
Pero los problemas futuros se debatirán en ese momento. Por ahora la lógica es ir generando ahorros e ingresos que permitan ir cerrando al menos en los números la situación fiscal. Dicho en otras palabras, se trata de ganar tiempo, escapando hacia delante. El buen desempeño que está teniendo el canje permitió una pequeña primavera de baja del riesgo país y mejora de los mercados.
Dicha mejora se ve amenazada por las presiones de los acreedores internacionales que han formado una asociación (Emerging Markets Creditors Asociation) que plantea un aparente trato desfavorable por parte del Gobierno Argentino y amenaza con presentaciones ante la justicia. El temor de estos acreedores gira alrededor de que el gobierno consolide una buena situación frente a los tenedores de deuda doméstica que permita “blindar” al sistema financiero para luego plantear una renegociación con el exterior en términos mucho más duros, con quita de capital incluida. De todos modos es interesante observar cómo a medida que se avanza con la renegociación de la deuda caen algunos mitos, como aquel tan difundido acerca de que la deuda argentina no podría renegociarse porque estaba atomizada en miles de inversores particulares con los cuales no había siquiera posibilidades de sentarse a discutir. Esta asociación está planteando, justamente, ser parte en una eventual negociación.
Mientras tanto, la economía real sigue dando signos desalentadores: la actividad industrial en octubre descendió casi 10 por ciento con respecto a igual período de 2000, el indicador de la construcción arrojó un 17 por ciento de caída. Las importaciones de septiembre cayeron un 31 por ciento con respecto a septiembre 2000. También se difundieron los últimos datos de ventas en supermercados y centros comerciales, que hablan de caídas del 10 y 20 por ciento respectivamente, mientras se vuelven a superar los récords de concursos y quiebras.
Sin embargo, lo más preocupante no es el indicador de lo que pasó sino la perspectiva futura: El presupuesto 2002 incluye cortes de gastos por 517 millones en salud y programas alimentarios, 260 millones en educación, 190 millones en defensa, elimina la obra pública, privatiza la generación nuclear de energía y aún no se define si subsistirá el aguinaldo.