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IICE - Novedades Económicas 18-12-01
La principal novedad de la semana, caracterizada por la continuidad de la caída de depósitos y reservas –ahora con cuentagotas- ha sido el envío al Parlamento del Presupuesto 2002. Debe recordarse que la aprobación de este Presupuesto, con su correspondiente ajuste es condición para la liberación de los 1262 millones de dólares del FMI pendientes del blindaje y los 3000 millones comprometidos para el primer trimestre en el último salvataje.
El nuevo presupuesto incluye una rebaja del gasto de más de 9.000 millones de pesos, de los cuales 5.000 son imputables al ahorro total que se conseguiría si se lograra un canje de deuda exitoso con los acreedores del exterior, ya que el ahorro cierto hasta el momento es de algo más de 3.000 millones. De este modo se supone un ahorro de 2000 millones y un ingreso de 3000 millones que en realidad son inciertos, por lo cual desde el vamos el presupuesto enfrenta dificultades para su cumplimiento.
El gasto primario se reduce 4.500 millones de pesos. En este monto está incluido el descuento de 13 por ciento en las remuneraciones y jubilaciones para todo el año, con lo cual el descuento se consolida como una medida definitiva. Reducir el gasto en una economía en recesión con el objeto de alcanzar el equilibrio presupuestario (también llamado “déficit cero”) sigue contradiciendo cualquier lógica y los resultados están a la vista: la desocupación está en un nivel absolutamente récord que no se ha materializado en los indicadores por cuestiones técnicas, pero seguramente se notará con mucha mayor fuerza en la medición de mayo.
La actividad industrial en noviembre tuvo –con respecto a igual período de 2000- una disminución que también constituye un récord: el 11,6 por ciento de caída, liderada por el sector automotriz, la construcción y el sector textil. Mientras se continúa con un verdadero festival de piruetas financieras para evitar una declaración de default, la economía real agoniza.
En el día a día, la crisis obliga a permanentes modificaciones que no hacen más que sembrar confusión, como la eliminación de la rebaja en los aportes patronales para quienes aporten al sistema de reparto (en estudio), la derogación del pago de aportes patronales a cuenta de IVA, la suspensión de los Planes de Competitividad y una nueva prórroga (hasta 2003) para la implementación de los beneficios a los aportantes de la 4ª categoría del impuesto a las ganancias.
En lo que hace al comercio exterior, se están observando toda una serie de dificultades derivadas de los controles al ingreso y egreso de divisas. Esta medida era absolutamente indispensable pero su implementación está teniendo dificultades derivadas de normas confusas e improvisadas. Nadie debería sorprenderse de que esto ocurra cuando a lo largo de los últimos diez años asistimos a la desarticulación de los cuadros del Sector Público y el comercio exterior no fue la excepción, tanto a nivel del Ministerio de Economía como en el Banco Central.
El pronostico sigue siendo absolutamente precario y todas las discusiones que se plantean alrededor de distintas alternativas de devaluación y/o dolarización no aportan una solución real si no incluyen una punción mucho más importante a la salida de recursos reales de la economía. Hablar de quita de capital y período de gracia en la renegociación del endeudamiento, afortunadamente ha dejado de ser una herejía para muchos sectores de los ámbitos político, social y productivo.
Pero el establishment también tiene sus alternativas: en los últimos días se ha observado una ofensiva en los medios de distintos integrantes de la fundación FIEL que se plantean a sí mismos como "alternativa seria al caos". Debe recordarse que entre las propuestas que esta institución presentó a mediados de año, hay una que consiste en disponer el cese de 95.000 empleados estatales. Pareciera que cuando de economía se trata, siempre es posible estar un poco peor.