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IICE - Novedades Económicas 05-03-02
El acuerdo sobre coparticipación de recursos fiscales alcanzado entre el gobierno nacional y las provincias la semana pasada, destrabó el tratamiento del Presupuesto Nacional en el Parlamento, con lo cual se espera contar con la aprobación de este instrumento en los próximos días. Como se recordará este presupuesto incluye nuevos ajustes y la previsión de pagos externos por 6.000 millones de pesos. Dado que fue calculado con la relación un dólar igual a 1,40 pesos ya estaría requiriendo ajustes, pero en este momento parece ser más importante cumplir con las condiciones solicitadas por el FMI para iniciar negociaciones, independientemente de la forma en que esto se lleve a cabo.
Resueltos, por lo menos momentáneamente, esos dos frentes se decidió intentar algún camino de mayor disponibilidad de los fondos congelados que dé algún tipo de señal orientada una reactivación de la economía. Con ese objeto se ha permitido la utilización de fondos para la compra de bienes registrables –aunque la instrumentación concreta todavía enfrenta algunas dificultades técnicas- y se ha anunciado la posibilidad de optar por el canje de hasta treinta mil dólares por títulos públicos denominados en esa moneda.
De este modo, a través de tres opciones, dos bonos en dólares y uno en pesos, el público podría hacerse de dinero en efectivo en la medida en que decida vender esos bonos en el mercado donde obviamente se negociarán con descuento. Esta medida no implicaría un incremento del endeudamiento público ya que el depósito es un crédito que el ahorrista tiene contra el banco y este título será entregado por el Estado al ahorrista. La contrapartida estará dada por los activos que el banco tiene contra el Estado, que no serían otros que los títulos provenientes de canje de deuda llevado a cabo por el entonces ministro Cavallo. Las condiciones de los títulos lanzados ayer son menos onerosas para el Estado que las de los bonos más antiguos; por eso se ha dicho que este mecanismo sería beneficioso desde el punto de vista fiscal. Habrá que revisar la instrumentación concreta para comprobar que esto efectivamente sea así y no aparezcan mecanismos o comisiones que signifiquen un nuevo subsidio encubierto al sistema financiero.
A diferencia de lo anterior, sí significa un aumento del endeudamiento la emisión de otro bono para entregar a las entidades financieras en compensación del llamado “descalce” proveniente de haber transformado las deudas con el sistema a la paridad 1 a 1 y los depósitos a 1 = 1,40. Así se explicita el costo de ese mecanismo que sería de 14.000 millones de dólares pero se lo difiere para futuros ejercicios.
Otro anuncio importante realizado ayer es la aplicación generalizada de retenciones a las exportaciones. Si la intención de esta medida es –como se mencionó- impedir el traslado de la devaluación a los precios internos motivado por la mayor rentabilidad en pesos de las ventas al exterior, llega demasiado tarde porque en gran medida los aumentos ya se han producido y difícilmente los precios sean flexibles a la baja (de ser así no se hubieran producido los graves problemas de competitividad que se observaron durante la convertibilidad). También es absurdo mencionar que los exportadores tienen “el mejor tipo de cambio en diez años”, porque aunque esto sea obviamente cierto después de una década de sobrevaluación del peso, también es cierto que nos enfrentamos a la mayor ausencia de crédito, indisponibilidad de insumos y parálisis productiva no ya de los últimos diez años sino quizás de toda nuestra historia. Lo concreto es que hay una imperiosa necesidad de fondos y se elige gravar a un sector que no puede alegar que sus ingresos brutos no han mejorado luego de la devaluación. Lamentablemente esto implica un nuevo cambio de reglas de juego que sumado a los anteriores impide cualquier intento serio de planificación del negocio de exportación, sobre todo en el caso de productos industriales.
La retención será de 10 por ciento para los productos primarios y 5 por ciento para los industrializados. Se ha anunciado que en este último caso se deducirán los insumos importados para calcular la retención. A primera vista esto implicará mecanismos burocráticos de difícil control, pero si no se tiene en cuenta este factor, puede amenazarse seriamente la rentabilidad de la exportación industrial.
La cifra de recaudación propuesta por el gobierno –1.400 millones de dólares-es alcanzable pero no condice con la aplicación de esos fondos: se ha anunciado que se destinarán a financiar planes sociales, inversiones públicas y a solventar otras necesidades del Tesoro. Sin embargo, el plan propuesto por el Ministro de Trabajo de entregar dos millones de subsidios de $ 150 mensuales agotaría totalmente esa cifra. Salvo que se esté calculando que, en unos meses, aquella cantidad de dólares equivalga a más pesos que en la actualidad.