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IICE - Novedades Económicas 02-04-02
  • La semana pasada que sólo tuvo tres días hábiles se caracterizó por un descenso en la cotización del dólar que quedó alrededor de $ 2,85 por unidad. De este modo, la depreciación acumulada desde la salida de la convertibilidad es de un 65 por ciento, con lo cual se estaría todavía muy por arriba de una paridad teórica de equilibrio que tuviera en cuenta la evolución de los precios locales y de Estados Unidos. La cotización mencionada es el resultado de una combinación de medidas y circunstancias, como la colocación de letras a tasas que llegaron al 90 por ciento anual, la negociación de divisas por parte de grandes exportadores y las expectativas acerca de nuevas medidas que se estudiarían durante los feriados. Todos estos factores aflojaron momentáneamente la presión sobre el mercado.
  • El principal perjuicio de la escalada del dólar hasta superar los cuatro presos fue el de disparar una serie de aumentos en los precios domésticos. Tanto bienes como servicios experimentaron alzas significativas en los últimos días, en muchos casos impulsados por un dólar a 3,60 o 3,80 pesos. Es sabido que en nuestra economía los precios muestran una gran inflexibilidad a la baja: en el marco de la convertibilidad fueron necesarios tres años de recesión para que los índices de precios comenzaran a reflejar una mínima deflación, de modo que probablemente sea difícil volver atrás con los incrementos. Es por ello que el gobierno ha renovado los contactos para consensuar con las cámaras empresariales una especie de autorregulación. Sin embargo, en esta negociación las autoridades tienen poco que ofrecer, salvo la amenaza de implementar controles.

  • En línea con lo anterior se prevé implementar un aumento generalizado de las retenciones a las exportaciones, que si bien en la teoría figura como un instrumento destinado a moderar el incremento interno de los precios de los productos exportables, persigue en este caso un indudable fin recaudatorio, tanto que habría sido impulsado por el FMI con el objeto de que se alcance del superávit fiscal. Desde el punto de vista operativo, nuevamente se modifican las condiciones de venta al exterior, de modo que formular un precio de exportación es, en la Argentina de hoy, una tarea casi imposible y esto perjudica al único sector de la economía que puede llegar a ofrecer una actividad razonable. Es de esperar que finalmente el aumento de las retenciones se imponga mediante un porcentaje fijo mayor. La alternativa de gravar con una retención móvil que se apropie de todo el valor de la divisa más allá de cierto valor, que se manejó durante el feriado, equivaldría a fijar una paridad “comercial” que promovería todo tipo de prácticas ilícitas. Un mecanismo de ese tipo convertiría al Estado en un beneficiario de una eventual escalada de dólar y precios (por un lado aumentaría sus ingresos y por el otro licuaría sus deudas domésticas) por eso tal mecanismo es doblemente peligroso.

  • El otro tema de la semana será el arribo de miembros de la nueva misión del FMI que entre otras cosas, pretende supervisar el ajuste de los presupuestos provinciales, como elemento fundamental para reducir el gasto público a nivel consolidado. Aunque en realidad nunca se ocultó, no puede quedar más explicitado que más allá de las críticas locales e internacionales, el Fondo pretende continuar con la aplicación de una receta que genere los recursos para reanudar y garantizar el flujo de divisas al exterior. Para cumplir con sus pretensiones el gobierno se verá obligado a romper su “alianza con el sector productivo” incluso en los papeles.

  • Un último párrafo para tener en cuenta la fecha del dos de abril, que no sólo marca el comienzo de la aventura del gobierno militar con tan triste fin, sino que también constituye una fecha de luto para la producción argentina: el dos de abril de 1976 el entonces ministro Martínez de Hoz exponía al país los lineamientos de su plan económico, marcando el inicio de un proceso de destrucción sistemática del aparato productivo nacional que, si bien tubo altibajos, jamás se detuvo hasta el presente.
 
 
 
 
 
 
 
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