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- Novedades Económicas - 22-04-02
La semana
pasada hacíamos referencia a un orden jurídico que ha dejado de existir
en nuestro país. Que las cosas llegaban a un extremo es lo que entendió
el Presiente de la Nación al negarse a firmar del Decreto propuesto
por su ministro de economía para poner freno a las salidas de depósitos
congelados de los bancos por vía judicial.
Mientras
tanto el ministro Remes Lenicov viajó a Estados Unidos con motivo de
asistir a la asamblea del Fondo Monetario Internacional, de donde volvió
con las manos vacías en cuanto a obtener incluso alguna señal alentadora.
El mensaje del Secretario del Tesoro O’ Neill y del G-7 que agrupa a
los países más desarrollados fue consistente con los reclamos del FMI
en el sentido de “afrontar la realidad” que debe leerse como hacer el
ajuste en las provincias, incluyendo la cesantía de decenas de miles
de agentes estatales y modificar las leyes que puedan oponer reparos
a la disponibilidad y accionar de las empresas extranjeras y su representantes
locales: quiebras y subversión económica.
Así se
debió afrontar que no habría fondos del exterior, que no podría detenerse
el drenaje del sistema financiero por decreto, que no habría ayudas
extraordinarias de países “amigos” –el ministro de economía español,
se sumó al coro de reclamantes de “programa serio”- y que los bancos
extranjeros no sostendrían a sus filiales locales. De este modo, tras
disponer la suspensión del Scotiabank y enfrentar una nueva escalada
del dólar, se decidió imponer un feriado cambiario mientras se pretende
reformar por ley el estado de situación del sistema financiero.
La propuesta
inicial, que ya está teniendo modificaciones en el Congreso, pretende
convertir todos los depósitos reprogramados en Bonos. Para los depósitos
originarios en dólares, títulos a diez años en dólares con una tasa
de interés del 2 por ciento. Como opción a los anteriores y para los
depósitos en pesos, bonos en pesos a cinco años, ajustados por CER más
un interés del 3 por ciento. Estos títulos existirían físicamente a
fin de facilitar su negociación y en caso de incumplimiento del pago
de las amortizaciones semestrales por parte del Estado, podrían utilizarse
sus cupones para cancelar impuestos. También estaba previsto que quienes
poseen depósitos a la vista pudieran elegir canjearlos por títulos.
Los depósitos
son una deuda que los bancos tienen con los ahorristas. Si el Estado
interviene y canjea dicha deuda por un bono no puede negarse – a pesar
de todas las declaraciones en contrario – que esto sea una estatización
de esa deuda, que libra al sistema de la obligación de devolver los
depósitos. El hecho de que los bancos a cambio de lo anterior entreguen
al Estado sus acreencias contra el mismo (los títulos públicos en default
y los préstamos garantizados del canje de deuda) no cambia la esencia
de lo anterior. Nuevamente estamos ante un esquema que tiene como único
y declarado objeto volver a beneficiar al sistema financiero, bajo la
autoamenaza de que si este cae, la Nación misma entraría en disolución
ante la ausencia de un mecanismo fundamental para el desenvolvimiento
de la economía. Se omite decir que en este momento y para gran parte
de los sectores de la producción, hace incluso años, el sistema financiero
no ha cumplido ninguna función en cuanto no ha otorgado ningún tipo
de crédito a la actividad productiva sino que ha financiado el consumo
de electrodomésticos y automotores en gran parte importados a tasas
de usura y ha otorgado préstamos hipotecarios que han financiado una
inversión en viviendas que obviamente no constituye un incremento de
la capacidad productiva de la economía.
Durante
más de diez años se ha pedido un plan de emergencia para el sector productivo
que, ante la ausencia del mismo ha expulsado cientos de miles de trabajadores
llevando la desocupación a valores que –según estimaciones privadas
rondan el 23 por ciento-. El reclamo jamás ha tenido respuesta. El sistema
financiero ha sido permanentemente privilegiado y en la actualidad se
apresta a generar una ola de despidos en la medida en que desaparecidos
el crédito, el consumo y la confianza, los bancos se transformarán en
meros entes recaudadores para lo cual bastarán unas pocas sucursales.
No hay soluciones mágicas e indoloras, pero si algo ha de hacerse, sería
necesario pensar en reconstruir una banca nacional y recrear el sistema
de crédito cooperativo a través de una reforma de la ley de entidades
financieras, dejando al resto del sistema librado a su propia responsabilidad.
La otra
parte principal del proyecto de Economía enviado al congreso consiste
en la eliminación del CER para los deudores hipotecarios con créditos
para vivienda única por hasta cien mil pesos. Hasta el momento, la aplicación
de este coeficiente implica incrementar el capital adeudado en un diez
por ciento pero con la previsible evolución de la inflación amenazaba
con estallar a cortísimo plazo a partir de su aplicación, por la imposibilidad
de los deudores de soportar la indexación de las amortizaciones.
Otro elemento
previsto por el equipo económico es la unificación de los bancos de
la Nación y BICE, invitando a las entidades provinciales a sumarse.
Esta medida de pretendido saneamiento puede interpretarse como un primer
paso para cumplir la vieja aspiración del FMI de privatizar el Banco
de la Nación.
Afortunadamente,
en medio de la crisis comienzan a tener acceso a los medios voces disonantes
con el “discurso único” neoliberal que desde hace veinte años viene
sosteniendo que no hay alternativa al ajuste. Será por aquello de que
“se puede engañar a algunos todo el tiempo... se puede engañar a todos
algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”. El costado
oscuro está dado por una permanente inestabilidad e indecisión que ha
llegado a debilitar políticamente al gobierno que hoy tiene una situación
con final abierto.
Mientras
tanto, la economía real sigue paralizada y no hay duda de que una semana
de feriado bancario y cambiario es un elemento que garantiza puntos
adicionales de recesión. Algunos datos del primer trimestre:
La Recaudación tributaria cayó 16% con respecto a igual período de 2001.-La
Industria Manufacturera cayó 14,9%-La
Industria de la Construcción: - 42,7%-El
consumo de Servicios Públicos – 14%-Las
ventas en Supermercados – 4%-Los
precios al consumidor se incrementaron 9,6%-Precios
mayoristas 32,1% (siempre para el trimestre)-Costo
de la Construcción 13,4%-Comercio
Exterior: sólo se conocen datos del primer bimestre del año, cuando habrían
caído 6 por ciento las exportaciones y 60 por ciento las importaciones,
arrojando un saldo bimestral de 2.187 millones de dólares.