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IICE - Novedades Económicas 14-05-02
La semana pasada estuvo signada por las negociaciones entre el equipo económico y los bancos con el objeto de acordar una salida a la cuestión de los depósitos indisponibles, después de haber logrado detener en gran parte la pérdida de fondos del sistema por vía judicial. Resulta vergonzoso que estas instituciones planteen reclamos y amenazas de retirar sus sucursales del país si no logran una salida a su medida de este mecanismo perverso que –vale la pena recordarlo- se estableció para evitar la caída de varias de esas entidades, las cuales además vienen recibiendo generosos redescuentos por parte del Banco Central. De todos modos, finalmente no hubo acuerdo y la cuestión volvió prácticamente a cero con lo cual la economía real continúa con un bajísimo nivel de actividad.
Sin crédito, con bajísimo consumo por la indisponibilidad de depósitos y la incertidumbre, con insumos importados a un valor irreal por causa de un dólar inflado vía expectativas convalidado por el Banco Central y con un endeudamiento indexado por un mecanismo explosivo, el sector productivo y especialmente las pequeñas y medianas empresas tienen elementos para pensar que todavía no han tocado el fondo de la crisis. Y ante la inactividad oficial en ese sentido, no puede sorprender que las encuestas entre empresarios asignen una probabilidad alta al adelantamiento de las elecciones.
Volviendo a la política monetaria, el Banco Central a través de su accionar hizo explícita su intención de que el valor del dólar no supere 3,20 pesos por unidad pero tampoco pretende que baje de ese valor aunque por su nivel de reservas tiene posibilidades de hacerlo. Justamente, la política de cuidar las reservas parece haber tenido un golpe a raíz de la decisión de utilizarlas para hacer pagos a organismos internacionales de crédito, BID, FMI y Banco Mundial, después de que varios países de la región se negaran a otorgar una asistencia a modo de crédito puente. El hecho de que trascendieran estos pedidos y las respuestas ha significado otro golpe a la imagen del poder ejecutivo y especialmente del presidente Duhalde. Pero si el gobierno se siente débil y atrapado dentro de una puja entre distintos sectores de poder que empuja la inflación es probable que siga prefiriendo una política conservadora que le permita pasar a una nueva convertibilidad o dolarización. A la paridad actual, las reservas superan en un ochenta por ciento las necesidades para cubrir la base monetaria, esto es todo el circulante más los depósitos a la vista.
Mientras tanto, el comercio exterior todavía no reacciona en la medida en que se puede esperar de una depreciación de la moneda que alcanza el 70 por ciento. Es que debe tenerse en cuenta que ha habido semanas enteras en las que no se ha podido operar debido a feriados bancarios y cambiarios, la incertidumbre y los permanentes cambios de legislación impiden formular precios correctamente, no se dispone –por dificultades operativas o por costos- de insumos del exterior y tampoco hay financiamiento. Para empeorar la situación, los precios internacionales de los commodities que exporta Argentina han experimentado una nueva reducción. De todos modos, durante marzo las exportaciones crecieron un 3 por ciento alcanzando 2.075 millones de dólares, mientras que las importaciones cayeron un 71 por ciento, a algo menos de 600 millones de dólares. Sin embargo, los resultados del trimestre comparados contra igual período de 2001 arrojan una caída en las exportaciones totales de 3 por ciento y una disminución de 64 por ciento en las importaciones. Si estas condiciones se mantuvieran, el superávit del año podría superar los 12.000 millones que se habían estimado en principio, pero su composición implicará una mayor participación de bienes primarios y una disminución de los productos industriales. Esto es preocupante porque en este sector se sitúan principalmente las exportaciones PyME. Justamente a los destinos a los cuales se dirige mayoritariamente este tipo de producto, como Brasil y Nafta, las ventas han caído 10 por ciento.
Debe recordarse, de todos modos, que aún una violenta expansión del sector exportador no alcanzaría para llevar adelante una reactivación de la economía, que sí o sí debe darse a través del incremento de la demanda interna.