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- Novedades Económicas - 25-06-02
La semana
se inicia signada por el alejamiento del titular del Banco Central,
Mario Blejer, quien será sucedido por un hombre de su equipo. Sin embargo,
el reacomodamiento de las autoridades de la institución monetaria implica
el ingreso de hombres del ministro Lavagna, con lo cual se espera una
mayor sintonía entre la autoridad económica y los ejecutores de la política
monetaria. Mucho se ha discutido acerca de la independencia de las autoridades
del Banco Central respecto del poder político, pero en la práctica esa
independencia ha servido más para que la autoridad monetaria fuera más
funcional a los intereses de quienes debía supervisar –la banca comercial-
que a las necesidades reales de la economía.
Este alejamiento
se da en un marco de recalentamiento de la crisis local, plasmado en
el aumento de la demanda de dólares por parte del mercado y del surgimiento
de señales preocupantes en las economías vecinas que arrancaron la semana
pasada con dificultades en Uruguay, Brasil y Chile. Estas dificultades
significan un nuevo fracaso para el FMI que pretendidamente había “blindado”
a los dos primeros países contra un “contagio” de la crisis argentina.
Uno de
los peligros de una crisis de este tipo, es el inicio de una serie de
devaluaciones competitivas entre los países de la región que terminaría
por empujar la integración regional al fracaso dejando sentadas las
bases para un esquema que podríamos caracterizar como “dolarización
+ ALCA” y que marcaría el fin de cualquier posibilidad de intentar el
desarrollo de un sector productivo de base industrial nacional.
Por ello
es importante que en una reunión con empresarios, el ministro Lavagna
haya defendido la vigencia de Mercosur al tiempo que reclamó una discusión
a fondo sobre la necesidad de un nuevo sistema financiero internacional.
Lavagna está viajando a fin de reunirse con las autoridades del FMI
para intentar lograr la reprogramación de las deudas que el país mantiene
con ese organismo y hacer otro tanto con el Banco Mundial y el Banco
Interamericano de Desarrollo. Esto allanaría el camino a intentar alguna
política de reactivación que no esté condicionada por la necesidad de
hacer pagos de deuda durante los próximos 18 meses.
Al respecto
de lo anterior, la apuesta de Lavagna estaría encaminada a lograr acuerdos
con bancos comerciales para que participen de un plan de prefinanciación
de exportaciones. Debe recordarse que la legislación vigente autoriza
a tomar fondos en dólares que pueden se destinados por las instituciones
exclusivamente a ese destino. El fomento de las exportaciones es una
necesidad imperiosa, puesto que la falta de financiamiento ha impedido
hasta el momento que se pueda concretar un incremento relevante de esta
variable a pesar de la devaluación que ha experimentado la moneda. Sin
embargo debe recordarse que en términos de incremento de PBI, un aumento
anual de 20 por ciento en las exportaciones equivale a un incremento
de 5 por ciento en el consumo interno. De este modo, es muy difícil
revertir el ciclo sólo en base a exportaciones. Peor aún si hay que
hacerlo en el marco de un eventual nuevo ajuste como resultado de las
negociaciones con el Fondo.
Recientemente
se conocieron cifras sobre la economía real que dan idea de la magnitud
del desastre económico que soporta el país: el PBI experimentó, durante
el primer trimestre del año y en comparación con igual período de 2001,
una caída de 16,3 por ciento, que llega al 20 por ciento si se considera
exclusivamente la producción de bienes. Este ha sido el resultado de
tres meses durante los cuales la economía estuvo virtualmente detenida.
El Estimador
mensual industrial sigue mostrando caídas con respecto al año anterior,
pero la magnitud tiende a atenuarse (los valores fueron marzo –18,4%;
abril –14,6% y mayo –13%). Por otro lado en la medición que compara
cada mes con el inmediato anterior se registra un crecimiento por segundo
mes consecutivo (marzo –3,9%; abril 3,9% y mayo 0,6%). Si este comportamiento
continuara durante junio podría hablarse de un cambio de tendencia o
de por lo menos haber encontrado el piso.
Durante
2002 hasta fines de mayo, los precios al consumidor habían experimentado
un incremento total del 26 por ciento, mientras que los precios al por
mayor se incrementaron un 80,5 por ciento hasta la misma fecha. El comportamiento
durante junio se preveía similar al de mayo. Sin embargo habrá que observar
si se consolida la nueva escalada del dólar que tendrá un impacto sobre
el nivel de precios. Sobre este tema, es preocupante la tendencia a
indexar la economía que se viene manifestando en distintos sectores.
Una propuesta del sector de la construcción que contaría con el aval
del Ministro de Economía llevaría a reactivar obras públicas en base
a reconocer los mayores costos, ajustando los contratos. Si esta conducta
se generaliza (y hay que recordar que todavía no se han renegociado
y no han aumentado los servicios) el desborde inflacionario es una posibilidad
importante.