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IICE
- Novedades Económicas - 02-07-02
Con los
datos de mayo que dio a conocer recientemente el INDEC, las exportaciones
consolidan una caída de 6 por ciento para los cinco meses con respecto
a igual periodo del año anterior. Por su parte, las importaciones continúan
situándose en un nivel que equivale al 40 por ciento del vigente durante
2001. El resultado de estas tendencias es que estemos acumulando hasta
el momento un superávit de alrededor de 6.650 millones de dólares. Si
estas tendencias persisitieran el resto del año, dicho superávit alcanzaría
más de 17.000 millones.
De esta
manera se confirma lo manifestado a principio de este año cuando se
produjo la salida de la convertibilidad, en el sentido que los efectos
sobre el balance comercial vendrían más por la reducción de importaciones
que por el crecimiento de las exportaciones, que se vería muy dificultado
por la ausencia de financiación. En la misma línea, si comienza a darse
algún síntoma de reactivación –o, para ser más precisos, de freno al
proceso recesivo- el mismo provendría principalmente de posibilidades
de sustituir importaciones más que de incremento de ventas al exterior,
aunque en términos microeconómicos se estén observando casos de este
comportamiento. Un ejemplo concreto –que reflejó la prensa durante el
fin de semana- es el de la firma sueca Alfa Laval que capitalizó la
deuda de 3 millones de dólares que mantenía la filial local en función
de que, más allá de la crisis espera una tendencia exportadora favorable
por parte de sus clientes, que mayoritariamente forman parte de la industria
de la alimentación.
Puntualmente,
las exportaciones en mayo cayeron 9 por ciento y gran parte de ese efecto
es atribuible a la caída de precios de los productos exportados, más
que a una disminución de los volúmenes (esto es particularmente válido
para los productos primarios). De la caída interanual que se observa
para los primeros cinco meses del año, más de un tercio corresponde
a la caída de las ventas de cereales, oleaginosas y pescado. Las
manufacturas de origen industrial también cayeron y explican la mitad
de la caída total, siendo las manufacturas de origen agropecuario las
únicas que vienen mostrando un comportamiento dinámico, impulsadas por
el complejo aceitero.
A pesar
de que, de los destinos significativos, Mercosur es el que presenta
la mayor caída de exportaciones, el acuerdo regional continúa constituyendo
el principal destino de nuestros envíos. Por otro lado, continúa ocupando
el lugar de principal proveedor.
Resulta
obvio que a raíz de la estrecha relación entre ambas economías los problemas
de Brasil inciden decisivamente sobre la Argentina (en una proporción
mayor que en la consideración inversa) y por eso es preocupante el proceso
de aumento del riesgo país de nuestro vecino que ha llegado a los 1600
puntos básicos con el correlato que este indicador tiene en cuanto a
flujo de capitales y costo del financiamiento.
Por otro
lado la inquietud económica y política ante un proceso electoral que
no está exento de presiones externas, está impulsando un proceso de
devaluación del real, que tocó un pico de 2,90 reales por dólar justamente
a ocho años de la creación de esta moneda. En el trimestre abril junio
el real se devaluó un veinte por ciento mientras que la depreciación
de nuestra moneda en el mismo periodo fue de 26 por ciento. Como ya
se dijo, el riesgo de esta situación es el inicio de un proceso de devaluación
competitiva que llevado a un extremo terminaría por amenazar la misma
continuidad del Mercosur.
Quizás
estos temas estén en la agenda política de la cumbre del acuerdo que
se realizará esta semana y que contará con la presencia del Presidente
de México, país con el cual se pretende avanzar en negociaciones para
constituir una zona de libre comercio. Particular importancia se asigna
a la firma de un acuerdo automotriz que permitirá colocar vehículos
argentinos en México con lo cual la caída de actividad (y por lo tanto
de empleo) en esta industria será menor. No deja de ser sintomático
que el acuerdo mencionado no se firme entre Mercosur y México sino que
nuestro país y Brasil suscriben acuerdos por separado.
En el
plano local, el ministro Lavagna regresó de Washington habiendo logrado
la postergación de los inminentes vencimientos con el FMI que amenazaban
su continuidad. El viaje fue planteado por el “frente neoliberal dolarizador”
que abarca ex funcionarios, opinadores y medios de prensa como de tal
inutilidad, que este solo hecho provocó que el resultado en definitiva
pareciera un rotundo éxito. Nuevamente se ha ganado tiempo, pero no
puede dejar de decirse que a esta altura hemos ganado seis meses de
tiempo para que, en definitiva, no se lo haya utilizado para intentar
el menor atisbo de plan económico.