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- Novedades Económicas - 08-08-02
La noticia
de la semana ha sido obviamente, la gira del Secretario del Tesoro de
Estados Unidos, Paul O’Neill que a nuestro juicio tuvo dos objetivos
bastante claros: Por un lado, mostrar a la comunidad internacional que
el gobierno de George W. Bush no se desentiende de los problemas de
la región ni resigna su carácter de líder hemisférico (y mundial).
En este sentido, la administración mencionada había recibido fuertes
críticas a nivel internacional por el hecho de desentenderse de una
crisis desatada en países que siguieron las políticas dictadas por el
FMI donde es reconocida la influencia norteamericana. Por el otro, se
ha tratado de una gira de inspección, que permite testear in situ la
voluntad de aplicar las políticas solicitadas y dejar en claro cuáles
son los compromisos que deben cumplirse para garantizar una mínima viabilidad
política y económica.
Los vecinos
Brasil y Uruguay han recibido asistencia generosa, incluso por encima
de las expectativas. Se hacía necesario evitar la profundización de
los efectos contagio y –si de todos modos estos se produjeran- mostrar
el cambio de actitud respecto de lo comentado en el párrafo anterior.
No se esperaba ni hubo anuncios de ayuda para nuestro país: es necesario
diferenciar a quienes declararon del default de quienes “siempre han
cumplido con sus compromisos”. Sí se allanó el camino a un acuerdo que
singnifique no fondos adicionales pero sí postergar pagos por 2.700
millones que deberían llevarse a cabo durante septiembre y que equivaldrían
a perder un tercio del actual nivel de reservas
El equipo
económico entiende que lo ideal sería contar con una postergación que
abarce también a 2003, pero éste es su objetivo de máxima. Sin embargo,
no llegar a ese acuerdo pondría en difícil situación a un nuevo gobierno
que recién estaría asumiendo.
La visita
también tuvo el objeto de manifestar explícitamente las nuevas condiciones
que deben garantizarse para contar con el apoyo de la administración
Bush. Entre ellas se cuenta el apoyo al proceso ALCA, especialmente
impulsado a partir de que el gobierno norteamericano consiguió la autorización
para negociar acuerdos de libre comercio por parte del Congreso (antiguamente
se conocía como “fast track”), lograr la eliminación a las restricciones
al giro de divisas y liberalizar en general el mercado cambiario.
La reunión
con los bancos extranjeros nucleados en ABA sin participación de los
banqueros de Abappra, fue otra señal de la visita que por conocida no
debería dejar de tomarse en cuenta. Se pide el respeto a la ley y los
derechos que la misma establece, pero simultáneamente se exige terminar
con el “goteo” que no es otra cosa que la devolución de fondos a sus
legítimos dueños por parte de los bancos. Está claro que el mensaje
parece ser: ”Cuiden las reservas porque deberán utilizarlas para girar
a nuestras empresas”.
El acuerdo
con Brasil es una buena noticia en esta coyuntura para Argentina, porque
ha contribuído a revaluar el real y se espera que reduzca las tasas
de interés con lo cual la demanda de aquel país por nuestra producción
local podrá sostenerse. En el mediano plazo si dicho acuerdo tiende
a condicionar las políticas del futuro presidente brasileño en el sentido
en que ha ocurrido en nuestra historia reciente, estos beneficios
popdrían terminar diluyéndose.
Como un
paliativo a la situación que aqueja a gran cantidad de empresas se ha
establecido la posibilidad del pago de deudas al sitema financiero con
BODEN. El 15 de mayo había vencido la posibilidad de pagar con
cualquier tipo de bono nacional pero el mecanismo era más restrictivo
y estaba supeditado a aceptación de las entidades financieras acreedoras.
El nuevo régimen a implementarse permitirá cancelar deuda en cualquier
estado con carácter general. Como contrapartida, solo se prorrogaría
por sesenta días la aplicación del ajuste por CER de los préstamos que
quedaron comprendidos en esta situación.