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A pesar de que todas las estimaciones previas anunciaban la continuación del crecimiento, el Estimador Mensual Industrial sorprendió con una caída de 1,4% con respecto al mes anterior sin considerar la estacionalidad (teniendo en cuenta este factor, la caída se reduce a 0,3%). De este modo, la variación acumulada enero septiembre, frente al mismo período del año anterior, arroja un resultado positivo del 16,7%.
Estando suficientemente explicadas las causas del crecimiento industrial a partir de la sustitución de importaciones y la recuperación de la demanda desde el piso a que llevó la crisis durante 2002, es necesario analizar las causas del resultado mensual negativo, yendo a los rubros que explican este comportamiento.




Durante septiembre cayó la producción de harina de trigo, azúcar, fibras sintéticas, tejidos, papel y cartón, petróleo procesado, caucho sintético, manufacturas de plástico, acero primario y metalmecánica (excl. Automotriz). En los dos primeros rubros y en papel y cartón hay de por medio factores estacionales, mientras que el comportamiento de los derivados del petróleo está explicado por ajustes en la producción de naftas que responden a la caída en la demanda: Según informa el INDEC un promedio de 26.000 vehículos mensuales se incorporan a la utilización de gas natural comprimido. En todos los casos se trata de cuestiones coyunturales que no determinan una tendencia. Sin embargo, llaman la atención los rubros fibras sintéticas, tejidos, neumáticos y metalmecánica, donde –según los sectores consultados- la menor producción obedece a la reaparición de la competencia de producción importada que ingresa tanto desde el Mercosur como desde otros orígenes. Si bien los datos son preliminares y los valores de un mes no alcanzan para establecer una tendencia, debe prestarse atención a esta cuestión en la medida en que marca un factor estructural: la competitividad de nuestra producción.


La utilización de la capacidad instalada continúa creciendo de manera sostenida, siempre desde los niveles reducidos de 2002. De doce sectores industriales, ocho están con una utilización por arriba del 70 por ciento. El sector textil, que tenía una utilización promedio del 28 por ciento durante el primer trimestre de 2002, se ubicó en el 76,2 por ciento. El mayor grado de utilización se da en Industria metálica básica (91.5%), Papel y Cartón (85,8%) y Refinación de Petróleo (84,5%) que son sectores caracterizados por alta concentración en grandes unidades productivas. La industria automotriz registra el menor índice con un 25,6 por ciento de utilización.

 

 

 

La cuestión del tipo de cambio
Numerosos sectores han tomado nota de la tendencia a la apreciación que ha exhibido nuestra moneda a partir de mediados del año pasado e incluso mencionan ese factor como causante del ingreso de producción importada. En el caso particular de la paridad peso – real puede observarse en el gráfico correspondiente que refleja la evolución del tipo de cambio real deflactado por un índice de precios combinados (mayorista / minorista) y toma como base al mes de junio de 1994.
En dicho gráfico puede apreciarse cómo a partir de la implementación del Plan Real en Brasil, la moneda del país vecino experimenta una apreciación con respecto al peso, para estabilizarse hasta 1999. Durante ese período, las exportaciones argentinas crecieron en promedio a un 6,2 % anual aprovechando la mayor demanda brasileña y las ventajas derivadas de la vigencia de Mercosur. La devaluación del real en enero de 1999 afecta seriamente a las exportaciones que vuelven a presentar crecimiento hasta que el nivel de actividad de Brasil comienza a dar muestras de estancamiento. La devaluación de nuestra moneda no genera un aumento de las exportaciones, alcanzando sólo a detener la tendencia decreciente. De este modo, por lo menos en el caso de Brasil, está claro que la dinámica de las exportaciones está más relacionada con el nivel de actividad que con el tipo de cambio. De todos modos, está claro que una buena posición de competitividad desde el punto de vista cambiario permitiría aprovechar mejor un eventual ciclo positivo de la demanda en aquel mercado.

 

 

 


Pero, volviendo al principio, ¿Por qué se percibe en la plaza local una mayor presencia de producción importada? En el caso particular de Brasil, se mezclan varios factores. En primer lugar, un mercado interno poco dinámico funciona como un incentivo natural a las exportaciones. Por otro lado en el vecino país se implementó una ventajosa línea de créditos que tenía como requisito de desempeño que la empresa beneficiaria exportara parte de su producción. Con el objeto de no soportar penalidades, muchas de estas empresas dirigieron a nuestro país operaciones con escaso margen de utilidad, logrando un mejor precio. Un tercer factor es compartido por producción de todos los orígenes y se trata más bien de una cuestión comercial: tiene que ver con la adaptación a las nuevas condiciones de demanda por parte de los proveedores extranjeros que durante 2002 vieron desaparecer el mercado argentino y se adaptaron reduciendo sus precios y el margen de intermediación de sus distribuidores.

 

 

Es obvio que con un dólar a 3,60 vastos sectores de producción local gozaban de una protección casi absoluta en el mercado doméstico y eran competitivos en casi cualquier destino, pero ese valor –que a diferencia de otras ocasiones no se trasladó íntegramente a precios- no era compatible con las restantes variables de la economía. Si la paridad actual es adecuada, si debiera comenzar a considerarse una paulatina disminución de las retenciones, si esta relación de precios configura de por sí un incentivo a la exportación, son cuestiones que deben considerarse en conjunto con otras metas como el mantenimiento de la estabilidad de precios –que es el principal y casi exclusivo objetivo de la actual conducción del BCRA-, el superávit fiscal, la negociación de la deuda y la cuestión social.

 

 

Panorama Monetario

 

 

 

 

A lo largo de octubre continuó el crecimiento de la Base Monetaria que está acompañando el crecimiento de la economía y su consecuente mayor demanda de medios de pago. El principal factor de este crecimiento es la monetización de las liquidaciones de exportaciones por parte del sector privado. Sin embargo, las Reservas Internacionales cayeron por efecto de pagos a organismos multilaterales de crédito situándose en algo más de 12.900 millones de dólares. En lo que va del año se ganaron reservas por 2.426 millones de la misma moneda.

 

 

Los préstamos al sector privado se mantuvieron sin variación con lo cual se acumula una caída en términos reales del 14,2 por ciento para el año. Esta caída abarca a todas las líneas con excepción de los adelantos en cuenta que crecieron algo menos de 5 por ciento, siempre en términos reales. Mientras tanto, siguen creciendo los depósitos (1 por ciento en octubre, 9,6 por ciento en lo que va del año) con lo cual se acentúa la liquidez del sistema financiero: el coeficiente que mide la razón entre encajes más efectivo en bancos contra depósitos totales está arrojando un resultado de 28 por ciento, contra 19,5 de hace un año y 23 por ciento que fue el valor promedio durante la convertibilidad. Como resultado de este exceso de liquidez las tasas de interés pasivas continúan en un sendero decreciente que está impulsando la inversión bursátil y en viviendas (la construcción es el sector que más está creciendo). Sin embargo, como resultado del elevado spread, las tasas activas continúan elevadas si se considera que la expectativa de inflación es muy baja.

 

 

Intercambio Comercial

 

 

 

 

 

Conocidas las cifras de intercambio hasta septiembre, distintos medios destacaron el fuerte aumento de las importaciones con respecto a igual período del año anterior. Efectivamente, las importaciones durante ese mes crecieron un 83 por ciento con respecto a septiembre de 2002. El dato no debiera sorprender cuando se compara con valores tan deprimidos. Particularmente en este caso, comparamos además con el momento pico en la cotización del dólar que llevó a postergar y restringir aún más las compras el año pasado. Por otro lado debe recordarse que en abril el crecimiento interanual también mostró un resultado igualmente espectacular: El aumento fue de 81 por ciento.
En la medida en que la mitad de lo importado durante estos nueve meses son bienes intermedios y más de un 30 por ciento corresponde a bienes de capital y repuestos para los mismos, cabe asignar este aumento en las compras externas a las necesidades derivadas de la reactivación. Por otra parte, como lógica consecuencia del boom agroexportador entre los sectores que lideran el aumento de las compras externas se encuentran la maquinaria agrícola, los abonos, pesticidas, etc.
La otra característica distintiva de septiembre, en este caso por el lado de las exportaciones, fue la caída de 8 por ciento en las exportaciones de productos primarios, que obedece a la interrupción de compras de soja por parte de China. De todos modos, incorporando estos resultados las exportaciones correspondientes a los primeros nueve meses del año crecieron 15 por ciento con respecto a 2002 y el complejo sojero es el que explica gran parte de ese crecimiento. Casi un 30 por ciento del valor exportado en el período corresponde a esos productos.
Otro dato en el que vale la pena detenerse es la influencia de los precios de los productos en el valor final exportado: Si se comparan nueve meses de 2003 contra 2002, las exportaciones de combustibles crecieron un 20 por ciento. Sin embargo las cantidades físicas exportadas no han variado. Todo el aumento es atribuible a mejores precios. En el caso de los productos primarios, la cantidades se incrementaron un 6 por ciento, mientras que el precio promedio lo hizo en un 18 por ciento; el resultado es un incremento de 25 por ciento del valor exportado. En resumen, esto significa que si los precios de nuestra producción fueran equivalentes a los del año pasado nuestras exportaciones totales crecerían sólo un modesto 4 por ciento (contra el 15 ó 16 por ciento proyectado). Mientras tanto, las exportaciones de manufacturas, que en un 50 por ciento se dirigen al mercado de Brasil, continúan cayendo como resultado de la falta de dinamismo de la demanda en este mercado.

 

 

 


Como resultado de la caída de nuestras ventas y del incremento de importaciones ya señalado anteriormente, se están registrando saldos negativos mensuales con este país y podría llegar a cerrarse un año con déficit por primera vez en diez años. Este comportamiento, sumado a algunas actitudes poco claras en cuanto al tratamiento tributario de las importaciones por parte de nuestro vecino, amenaza desatar una nueva serie de ataques a la idea de Mercosur como política estratégica. Estas opiniones provienen de quienes impulsan el congelamiento o incluso el retroceso de la integración regional en sintonía con una firme adhesión a ALCA o a la firma de un acuerdo bilateral con Estados Unidos. Como se ha manifestado en otras ocasiones, creemos que pese a todas las dificultades, Mercosur debe ser perfeccionado, profundizado y ampliado, puesto que constituye la única base desde la cual la producción argentina con mayor valor agregado puede abordar un proceso de internacionalización que posteriormente se extienda a otros mercados. Si se señala, como es cierto, que el punto débil de esta reactivación del comercio exterior argentino es que está basado en una creciente primarización y dependencia de commodities, no pueden proponerse estrategias que consoliden ese carácter de proveedores primarios.
 
 
 
 
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