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Acuerdo para revertir la fuga de capitales
Ante las recientes noticias difundidas en los últimos días referidas a la salida de capitales del país, A.I.E.R.A. cree necesario abordar la cuestión y hacer un aporte a la reflexión, ya que este tema debe ser superado de una buena vez. Es muy difícil que una economía crezca si salen recursos corrientemente del circuito productivo.
La salida de capitales es una lamentable práctica de la economía argentina que tomó auge en décadas anteriores, principalmente hasta el fin de la convertibilidad, cuando los representantes del sector financiero desplazaron a los del sector productivo en el gobierno de la política económica del país. Esta práctica todavía se repite en épocas de incertidumbre política y económica, lamentablemente, ya que sus consecuencias son lapidarias para las posibilidades de crecimiento y desarrollo de la Argentina.
No hay economía del mundo que pueda resistir una sangría de recursos del sistema. Los fondos que salen al exterior reducen directamente la tasa de inversión del sistema económico y descapitalizan la economía: reducen la demanda global, el consumo, la generación de puestos de trabajo y el desarrollo de los negocios, dentro y fuera del país.
El Consejo Directivo de A.I.E.R.A. se ha visto preocupado por la noticia de que desde junio de 2007 se habrían ido del país alrededor de 43.000 millones de dólares. Ello implicaría una salida de 22.000 millones de dólares anuales, que equivaldrían a un 6,5% del PBI. Es necesario mencionar algunas cuestiones sobre ello.
En primer lugar, hay que aclarar que, si bien hay una fuerte salida de capitales del país que debe ser interrumpido rápidamente, se están contabilizando en este monto, salidas del sistema de préstamos de los bancos, que no se van necesariamente de la Argentina: se trata de pases a depósitos en dólares y cajas de seguridad, dentro de los bancos, y a quienes los guardan “en el colchón”, fuera del sistema financiero. Estas partidas mencionadas, no están saliendo del territorio. Si se presta atención a las reservas, el BCRA sólo vendió alrededor de 1.000 millones de dólares en el último año, aunque diferentes analistas sostienen que no todas las reservas contabilizadas son efectivamente tales. Se lo mida como se lo mida, las mismas estarían muy lejos de haber registrado una fuga de 43.000 millones, ya que nuestra moneda hubiera perdido su valor contundentemente, cosa que no sucedió. Los principales analistas también coinciden en que el momento más grave de la salida de divisas ya se ha superado, y que esta tendencia se ha reducido luego de las elecciones. Y muchos de esos dólares que han salido de los bancos, se han refugiado en bonos del gobierno que muestran altos rendimientos en dólares muy atractivos. Lo mismo han previsto algunos inversores extranjeros que ya tenían bonos del gobierno o que se han decidido ahora a aprovechar esta oportunidad. El Riesgo País, que mide indirectamente la cotización de los bonos del gobierno, se redujo muy fuertemente desde marzo de este año, en que se encontraba cerca de los 2000 puntos diferenciales. El mismo cayó muy fuertemente a 880 actualmente. Si continúa bajando, pronto alcanzaría el valor que tenía antes del inicio del conflicto con el campo, de 550 unidades.
Las razones que explican ese cambio de tendencia positivo se vinculan con el paso del stress de las elecciones, la cantidad de reservas en poder del Banco Central, el pago puntual de los bonos vencidos del Gobierno, el crecimiento del superávit comercial, el fuerte aumento del precio de las commodities que exporta la Argentina (que implica más recursos para los privados y para el gobierno) y por la muy acertada política implementada por el Banco Central en estos últimos tiempos de turbulencias.
Si bien es cierto que existe un proceso importante de salida de capitales del país, el mismo no es de la dimensión señalada. A pesar de ello, esta práctica es muy perjudicial para la economía argentina y se debe combatir por todas las formas posibles, como han señalado este lunes que lo harían los directivos del Banco Central.
Vale la pena recordar que son muchos los mecanismos financieros que existen para sacar dinero del país, por lo que es muy difícil conseguir evitar esta fuga sólo a través de su regulación. Constantemente surgen nuevos modos, por lo que es muy complicado anticiparse y evitarlos. En realidad, el modo de resolución más efectivo pasa por poderllegar a un consenso con los actores económicos para aprovechar las oportunidades de negocios que existen dentro del país. A.I.E.R.A. considera que la única manera de revertir esta situación, es que el gobierno haga una fuerte convocatoria a todos los actores económicos que representan a la producción nacional más genuina. El objetivo debe ser canalizar los recursos económicos hacia actividades productivas que representen buenas oportunidades de inversión como sucede en nuestro país, cuando se tiene un mercado internacional tan inestable. En especial, se debe promover la canalización de recursos hacia la exportación, que generaría divisas y puestos de trabajo genuinos para la Argentina. Es un oportunidad que el gobierno debería aprovechar.
Consejo Directivo de A.I.E.R.A. Buenos Aires, 7 de agosto de 2009.